lunes, 11 de julio de 2011

ENSEÑAR NO ES TRANSFERIR CONOCIMIENTOS


Enseñar no se hace sólo de ciencia y técnica. Se requieren otras cosas, como respeto, tolerancia, humildad, el gusto por la alegría y la vida, la apertura a lo nuevo, la disponibilidad al cambio, la perseverancia, el rechazo a los fatalismos, la identificación con la esperanza y la apertura a la justicia.

Enseñar no es transferir conocimientos, y aprender no es repetir la lección dada. Hay que experimentar, comprobar y construir para cambiar y mejorar. El que aprende es el propio artífice de su formación, con la ayuda del que enseña. Esto requiere ante todo respeto tanto a la persona que quiera cambiar como a la que no lo quiera.

Al enseñar hay que estar dispuesto a aceptar lo diferente. A pensar que podemos influir en el futuro y no creer que debemos esperar algo inexorable. Aquí juega un papel esencial la alegría en el aprender que genera la esperanza que nos permite luchar por un futuro mejor. Cambiar es difícil, pero es posible.

El que enseña también debe estar abierto al gusto de querer bien al que aprende, de apreciar la práctica educativa en la que participa. No le teme a ser afectivo, pero tampoco permite que la afectividad interfiera en el cumplimiento ético de su deber.

Enseñar es una experiencia alegre por naturaleza. La alegría no es enemiga del rigor. La alegría es parte del proceso de búsqueda, no sólo del encuentro con lo buscado.

El verdadero educador es un formador y no un mero adiestrador, transferidor de saberes o ejercitador de destrezas. El verdadero educador trabaja con los sueños y las utopías de los que aprenden. Trabaja con personas y no con cosas.

La verdadera autoridad del que enseña estimula el ejercicio de la libertad, apuesta a ella. La libertad se ejercita tomando decisiones y asumiendo las consecuencias de estas. Se aprende a decidir tomando decisiones. Tomar la decisión de asumir las consecuencias de nuestras decisiones es también parte del aprendizaje. Toda decisión trae consecuencias, esperadas o inesperadas. La decisión es un proceso responsable.

La educación es una toma consciente de decisiones. El verdadero educador apuesta por las mejoras, por la capacidad que tenemos de aprender a pensar correctamente. Se trata de una decisión que no es neutral. Por cumplir con ella lucharán hasta el cansancio. Pero esos educadores también apuestan a la libertad y es por ello que desarrollan su lucha respetando a toda prueba la voluntad del que aprende. 

Dondequiera que existan personas siempre hay algo que hacer, que aprender y que enseñar.

Un homenaje al pensamiento de Paulo Freire
Lic. Hugo Sánchez Morales

viernes, 27 de mayo de 2011

LA HISTORIA DE UN HOMBRE QUE MURIO DE HAMBRE


Cuentan que un hombre murió de hambre y al morir bajó primero al infierno y el demonio le preguntó:

¿De qué has muerto, hermano?
He muerto de hambre -le contestó el hombre.
Pues ven, que te vamos a dar de comer -le contestó el diablo mostrándole un comedor precioso, con una gran mesa repleta de los más suculentos manjares-. Si te quedas con nosotros siempre tendrás toda esta comida -le dijo tratando de convencerle.

Pero había algo que no encajaba. Todos los comensales que estaban sentados a la mesa estaban más flacos y demacrados que él. Entonces fue cuando se dio cuenta de lo que sucedía. Estaban atados a la silla ante la comida, pero tenían atados en una mano un cuchillo de un metro y en la otra un tenedor de la misma medida y por más que lo intentaban no conseguían ponerse la comida en la boca. Aquel era su tormento, habían muerto de hambre y ahora estaban ante la comida pero no podían comer.

El hombre cuando vio aquello subió al cielo a ver que le ofrecían. Al llegar, San Pedro le preguntó:

¿De qué has muerto, hermano?
He muerto de hambre -le contestó el hombre-. Pues ven, que te daremos de comer -le dijo Pedro mostrándole un comedor similar con los mismos manjares.

Los que se encontraban allí tenían los mismos cuchillos y tenedores atados a las manos, incluso las personas parecían las mismas, pero estas se veían bien alimentadas, felices, contentas y el hombre pensó: “¿cómo es posible que en la misma situación los resultados sean tan distintos?”. Fue entonces cuando se dio cuenta de donde estaba la diferencia: los de abajo eran unos egoístas que sólo preocupaban de comer ellos aunque no lo lograran y los de arriba cogían la comida con su largo tenedor y se la daban al de enfrente y el de enfrente les alimentaba a ellos.

domingo, 23 de enero de 2011

LA PARADOJA DE NUESTRO TIEMPO

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

Aporte de: George Carlin

martes, 11 de enero de 2011

HISTORIA Y ORIGEN DEL INFIERNO Y EL DIABLO


Todos tenemos una idea aproximada del infierno y su gobernante, todos hemos oído hablar de lagos de azufre, tormentos eternos y del ser que gobierna en ese lugar pero ¿cual es el origen de la iconografía infernal y demoníaca?

Todo empieza en la civilización egipcia, en donde se establece por primera vez la idea de un mas allá, con su recompensa y su castigo, teniendo en cuenta que es en “El libro de los muertos” donde se detalla minuciosamente el proceso de transición de un mortal al mas allá.

Son los primeros en establecer la idea del Juicio Final, idea que posteriormente influyo en todas las civilizaciones que tenían tratos económicos, sociales, políticos y militares con el Egipto faraónico y que más tarde influyo notablemente a la civilización occidental en su idea infernal y diabólica.

El proceso del juicio egipcio era que el fallecido antes de ser juzgado por Osiris, tenía que atravesar lagos en llamas, desiertos espantosos y cocodrilos voraces, tras llegar a Osiris y ser sometido a juicio, si era declarado culpable era entregado a Seth, el cual lo arrojaba a las fauces de Amunt, una especie de cocodrilo gigante, y era en sus entrañas donde el alma del desafortunado sufría innumerables tormentos hasta la eternidad.

Con el zoroastrismo, Zaratustra establece un particular Juicio Final, en el cual el alma debía atravesar por siete puertas y llegar al Puente de Shimva, si el alma era liviana y ligera por la falta de pecados y culpas, atravesaba el puente sin problemas, por lo contrario con pecados y culpas el alma era pesada y torpe por lo cual caía al vació y cuyo final ¿lo adivinais? era un lago en llamas. Con la civilización griega la idea del infierno cambia considerablemente, ya que el alma iba a Hades, el reino de los muertos, y todos los mortales iban a parar allí.

El infierno hebreo no existe como tal, se menciona She-Ol, cuyo significado es Ciudad de los muertos o sepulcro, el cual no es un lugar de castigo sino que como en la civilización helénica, todos iban a parar allí tras la visita de La Dama Segadora.

Sin embargo el Antiguo Testamento si que menciona unos castigos por no cumplir las leyes de Dios, se relata en el Libro de Daniel, a partir de este texto es donde la influencia del poderoso Egipto se hace notar, relacionando She-Ol con el lugar en llamas donde se castiga a los malvados, recibe el nombre de Gehena-Ignis, que era un vertedero de basuras situado a las afueras de Jerusalén donde se quemaban los desechos y que también fue el lugar donde un antiguo pueblo semita ofrecía sacrificios humanos arrojándolos al fuego en tributo a su dios Moloc.

Llegado el cristianismo y ya instaurado como religión oficial, los primeros cristianos apenas mencionan el infierno hasta que en el siglo IV, “San” Agustín, padre de la iglesia actual, lunático y pedófilo hasta la medula, en su libro “La Ciudad de Dios” habla de castigos y cita que son los pecados sexuales los que principalmente llevan al infierno y donde surgen ideas tan peregrinas como que los niños no bautizados no van al cielo.

Durante la Alta Edad Media, cuando la peste, la guerra y el hambre asola Europa, el infierno tiene el mayor protagonismo, una legión de predicadores, influenciados por las enseñanzas de “San” Agustín se dedicaban a relatar los tormentos del infierno, curiosamente la gente acudía a las iglesias en masa a escuchar estos sermones, no en busca de esperanza, sino para deleitarse con la imaginativa narración de estos predicadores, de la misma manera que actualmente vamos al cine a ver una buena película de terror, si ya de por si los relatos eran escalofriantes el arte representado en las iglesias ayudaba a tener una idea de lo que era el infierno, de echo si entráis en las iglesias veréis más imágenes del infierno que del cielo. Con el Renacimiento, el infierno alcanza su máximo esplendor gracias al genial Dante Aligieri con su “Divina Comedia” y su “Inferno” donde miles de fanáticos creen que lo relatado por Dante es el infierno de verdad, pocos llegaron a entender que el texto era la particular venganza de Dante contra el Vaticano, ya que éste había arrestado, quitado sus posesiones y exiliado a Dante, si se lee “Inferno” y no nos recreamos en los tormentos, veremos que la gran mayoría de los castigados son jefes de la iglesia o personas influyentes de ésta.

Con lo cual se puede apreciar que el infierno es la mezcla de todas las religiones anteriores, siendo la más importante de ellas la egipcia.

Sobre su gobernante, el demonio, tal y como lo conocemos hoy en día, es la mezcla de dioses paganos anteriores al cristianismo, siendo Seth, señor del inframundo egipcio y dios carmesí y Pan, el fauno, dueño del deseo sexual y principal opositor de la iglesia, en el cual ve el origen de todos los males, es decir, el sexo.

En la tradición hebrea, la serpiente del Paraíso es solo eso, una serpiente, que de siempre ha simbolizado el Saber y la Inmortalidad. Es más, en el Antiguo Testamento el demonio es presentado como uno más en la corte celestial, solo hay que echar un vistazo al Libro de Job para darnos cuenta de ello: las calamidades de Job son el fruto de una apuesta entre Dios y el demonio, los teólogos más racionalistas, gran parte de ellos jesuitas, creen que el demonio seria el fiscal que presenta cargos ante el juez, Dios, en el Juicio Final, una idea muy lejana de la que se tiene del demonio.

El nombre de Satan, es un adjetivo que significa el Adversario, nada que ver con un ser con cuernecitos, patas de cabra y tenedor en mano, posteriormente todos sus demás nombres eran nombres de deidades de otros pueblos, que curiosamente eran ADVERSARIOS del pueblo elegido por Dios.

Con la llegada del cristianismo, es en el Libro de las Revelaciones, popularmente conocido como Apocalipsis y libro de cabecera de cualquier pirado con ganas de que se acabe el mundo, donde la figura del demonio tiene su protagonismo, siendo en el siglo VI donde tiene el máximo de su poder y donde nace la iconografía más conocida del demonio, el ser con cuernos y patas de cabra, siendo una representación grotesca del dios Pan, el deseo sexual.

En el siglo X es donde la imaginación de los artistas se desata y el demonio se transforma en el rey de los disfraces monstruosos, tras el Renacimiento e influenciado por Dante y su “Inferno”, el infierno es tratado como un lugar frió por lo cual la iconografía diabólica presenta al demonio pintado en colores azules o morados.

El demonio no presenta variación alguna hasta que Milton y su “El Paraíso Perdido”, nos muestra al diablo actual, enigmatico, seductor y poderoso como así lo demuestran los papeles cinematográficos de Al Pacino y Robert de Niro en sus películas “Pactar con el diablo” y “El corazón del ángel” y es con Milton donde aparece la frase mas celebre del Tentador:”Prefiero ser rey en el infierno, que esclavo en el cielo”.

Si tan patético nos parecen los tele predicadores y catastrofistas de hoy presentando al demonio como un ser grotesco, imaginaos como deben sentirse aquellos que se denominan satánicos que lo único que hacen es seguirle el juego a la iglesia y a los nuevos predicadores, adorando representaciones creadas por la iglesia, un juego que dura desde el siglo VI.

domingo, 9 de enero de 2011

EL ORIGEN REAL DEL INFIERNO



El infierno tiene un origen real, viene de Babilonia, es el castigo del fuego.

Origen real del infierno, no nace o se crea dentro de un conocimiento del más allá auténticamente, sino que procede de una tradición, pasa a ser una continuidad de un castigo corporal que se realizaba en Babilonia, el castigo del fuego.

Este castigo consistía en una pasarela larga de cantidad de metros que habia que recorrer, en la que sus laterales tenia una fosa a cada lado cargada con leña que habia que azuzar, y ésta se prendía con fuego 10 m, 20 m, 30 m.

La pasarela era larguisima en función de la pena dada por el delito cometido por un delincuente.

Si el delito era menor se le pondrían diez metros…

Si el delito tenía mayor importancia veinte… etc…

Siempre se procuraba que el fuego antes de empezar la caminata estuviera bien azuzado. Estaban los servidores de ese fuego con sus orquillas de hierro levantando y azuzando las brasas y los troncos para que las llamas tuvieran muchisima mas altura y el condenado a pasar por ahí tuviera muchas mas dificultades.

Con los delitos grandes, el reo se caía por el humo, por el calor, por el desvanecimiento… uno se abrasaba en el infierno. Asi se llamaba ese lugar: el infierno.

A partir de ahí se ha tomado como imagen. Se usó para el castigo eterno, castigo por la sentencia por juicio final… uno condenado al fuego.

No hay otro castigo peor que hubiera podido aterrar mas a las mentes, que morir abrasado, morir siempre es cruento y no es agradable pero morir en el fuego larga duración, una muerte lenta, muy dolorosa, angustiosa y aterradora para los demas. Era un espectáculo que no se olvidaba que reprimia a los demás para no caer en lo que habian caido esas personas condenadas.

AUDIO


colaboración de Juan Carlos Medina Romero
Psicólogo-Ceuta (España)

sábado, 1 de enero de 2011

EL MALTRATADOR ES INOCENTE



El fenómeno de la violencia doméstica o, mejor dicho, de la violencia machista a mi modo de ver está mal enfocado.

Se habla de cultura de la dominación, de denuncias, de sometimiento, de coaccionar la libertad y de los malos malísimos que son los hombres y especialmente los maltratadores.

Lejos de mi justificar ni siquiera mínimamente este fenómeno, estas actitudes y estas acciones opresivas, afirmo que el responsable de que se produzcan y cronifiquen, no es el agresor sino la víctima.

Sólo una persona que no se respeta a sí misma, que tiene miedo, PERMITE que abusen de ella.

Por supuesto el maltratador no es inocente sino responsable de lo que hace, pero insistir en su maldad no nos ayuda, porque desviamos la atención del problema real.

Abusadores habrá siempre (y abusadoras) y es nuestra responsabilidad, la responsabilidad de un adulto, cuidar de sí mismo/a y poner limites a los que agreden (tanto psicológicamente como después físicamente).

Por tanto, la publicidad como la insistencia en denunciar a mi modo de ver está mal planteada.

Es la educación del carácter, el decir NO sin ofender, el fomento de la seguridad interior, la autoestima, la autoeficacia y, en definitiva, el crear ciudadanos/as sanos, fuertes y respetuosos al mismo tiempo lo que eliminará el fenómeno.

Insistir en lo malo que son los malos es como insistir en lo mala que es la comida basura o las drogas. Sólo enquista el problema porque no se incide en soluciones sino en lo negativo del problema.

Romper con el conformismo, afirmar tu identidad (le pese a quien le pese) es crear las condiciones para una vida feliz basada en cimientos sólidos.

Apostar por las personas, sus potencias y posibilidades es el camino.

Contibución de:Juan Carlos Medina Romero, psicólogo Servicios Sociales CA de Ceuta

domingo, 11 de abril de 2010

TEORIA DE LAS VENTANAS ROTAS


En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Profesor Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron y lo que no lo destruyeron. En cambio, el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la "teoría de las ventanas rotas", misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a alguien, entonces allí se generará el delito. Si se cometen "pequeñas faltas" (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: grafitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de "tolerancia cero".

La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana.

El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión "tolerancia cero" suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad.

No se trata de linchar al delincuente, no es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.

Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.

TIPOLOGÍAS DE HOMBRES VIOLENTOS CONTRA LA PAREJA


La violencia contra la pareja constituye un problema grave y creciente, al menos en el número de denuncias. Por ello, ha habido un interés por parte de los psicólogos en establecer tipos de hombres violentos para delimitar con precisión el problema y adoptar las medidas adecuadas.

Desde hace algo más de una década, el debate sobre las tipologías se ha enfocado desde dos puntos de vista. Por una parte, la clasificación de Gottman et al. (1995) propone la existencia de dos tipos de agresores: a) Tipo I: registran un descenso en su frecuencia cardiaca ante una discusión de pareja, se comportan habitualmente de forma violenta con otras personas (amigos, compañeros de trabajo, desconocidos, etc.) y suelen mostrar características antisociales y violentas, junto con dependencia al alcohol o a las drogas; y b) Tipo II: ante una discusión de pareja presentan un aumento de su frecuencia cardiaca (respuesta habitual en la mayoría de las personas), suelen mostrar características pasivo-agresivas, ira crónica y un estilo de apego inseguro, así como algunos trastornos de personalidad (especialmente, por evitación y límite). En el primer caso, se ejerce una violencia instrumental, la conducta agresiva es planificada y no suele generar sentimientos de culpa. En el segundo, por el contrario, se trata de una violencia impulsiva, caracterizada por una conducta modulada por la ira y que refleja dificultades en el control de los impulsos o en la expresión de los afectos.

Por otra parte, el grupo de Holtzworth-Munroe (1994, 2004) establece tres tipos de agresores contra la pareja:

a) Limitados al ámbito familiar, que centran su violencia en la pareja e hijos y constituyen la mayoría (entre el 35% y el 50%), con una violencia de menor frecuencia y gravedad que en los grupos restantes y sin que haya alteraciones psicopatológicas. Después de un episodio violento suelen arrepentirse y reprueban el uso de la violencia.

b) Borderline/disfóricos (o impulsivos): representan el 15%-25% de los agresores y habitualmente maltratan física, psicológica y sexualmente, con una violencia de intensidad media o alta que, generalmente, va dirigida contra su pareja y otros miembros de la familia. Asimismo, son frecuentes en ellos ciertas características tales como impulsividad, inestabilidad emocional, cambios rápidos de humor e irascibilidad que suelen encajar con el trastorno límite de la personalidad.

c) Violentos en general/antisociales (o instrumentales): suponen entre el 16% y el 25% de los agresores. Hacen un uso instrumental de la violencia física y psicológica, que se extiende más allá del ámbito familiar, para conseguir lo que desean y superar sus frustraciones. Su violencia es de mayor frecuencia e intensidad que la de los grupos anteriores. Son muy característicos el narcisismo y la manipulación psicopática y menos los problemas relacionados con el control de la ira. También es más probable que consuman abusivamente alcohol y drogas y que tengan o hayan tenido problemas legales por sus conductas antisociales.

Estudios más recientes han identificado nuevos subtipos de agresores, como por ejemplo, el antisocial de bajo nivel, o bien se han centrado en otras variables de clasificación, tales como las características psicopatológicas y de personalidad, las etapas y procesos de cambio vinculados a la motivación para el tratamiento, los problemas con el control de la ira, etc.

La identificación de tipologías de agresores, junto con el análisis de otras características intrapersonales del agresor y del contexto, permitirá diseñar el tratamiento más adecuado según las necesidades de cada caso, pudiéndose de este modo mejorar los resultados terapéuticos. Tentativamente se han dado algunas indicaciones terapéuticas en función de las diferentes tipologías:

Para los agresores cuya violencia se limita al ámbito familiar y es de baja frecuencia y gravedad, se pueden abordar estrategias para el control de la ira, así como para la modificación de las ideas distorsionadas sobre la mujer y la violencia; en otros casos, podría ser conveniente la terapia de pareja cuando la violencia sea claramente bidireccional y ambos miembros de la pareja estén de acuerdo en ello.

En agresores borderline habría que centrar la intervención, además de en las distorsiones sobre la mujer y sobre el uso de la violencia, en la regulación de la ira, los celos y la dependencia emocional. En estos casos, estaría contraindicada la terapia de pareja y habría que prestar atención al resto de psicopatología presente (estado de ánimo depresivo, TLP, consumo abusivo de alcohol y de drogas).

Para aquellos agresores con características antisociales, que ejercen una violencia de mayor gravedad y presentan abuso de alcohol o drogas, junto a problemas legales, se recomiendan tratamientos cognitivo-conductuales centrados en cambiar las contingencias de su conducta violenta e intervenciones psicosociales muy directivas, con equipos profesionales amplios y, en ocasiones, en contextos institucionales. Ciertamente este último grupo supone un gran reto para nuestra sociedad y para los profesionales, dado que es el menos receptivo a los tratamientos psicosociales y el que presenta una mayor tasa de rechazos y de abandonos del tratamiento, lo que hace más probable su reincidencia.

NO MUERAS JOVEN


El cuerpo humano está formado por órganos que trabajan de forma precisa y sincronizada y que sólo requieren de unos cuidados elementales para su buen funcionamiento.

En esta serie producida por la BBC, la doctora Alice Roberts, médico especialista y profesora de anatomía en la Universidad de Bristol (Reino Unido), desvela las funciones de los órganos y explica, con casos prácticos, lo que ocurre cuando falla alguno de ellos.

Una guía por el interior del cuerpo humano que recorre el corazón, los pulmones, los riñones, el cerebro, los ojos y la piel para mostrar cómo son cada uno de ellos y su trabajo en el organismo. La doctora Roberts detalla de forma visual y sencilla la aportación de cada órgano al conjunto del cuerpo y, además de los ejemplos que expone en su laboratorio, sale a la calle y a otros lugares públicos para conversar con la gente y comprobar lo que saben.

Los diferentes capítulos aportan información precisa sobre los órganos vitales y profundizan en el cuidado y la prevención o tratamiento de enfermedades comunes como diabetes, asma, cataratas e hipertensión, entre otras.

EL EGOISTA


¿Cuántos de los que leen esto somos egoístas? ¿Cuántos nos pasamos el día sintiéndonos el centro del mundo y pensando en nuestros sentimientos obsesivamente? Seremos egoístas? ¿Qué piensan? ¿Sólo nos escuchamos nosotros mismos?

En general, el egoísmo, del griego ego [yo] e ismo [doctrina o práctica], se define como aquella conducta consistente en poner los intereses propios en primer lugar, lo contrario al altruismo.

El egoísmo es diferente al amor propio, que es necesario y saludable, porque el egoísta no siente amor hacia su persona, sino desprecio y quiere todo para él porque se siente miserable y vacío. La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.

Buda decía que si la gente no se odiara tanto a si misma, habría menos sufrimiento en el mundo, porque el odio hacia si mismo se proyecta con agresividad y violencia. El hombre egoísta está sólo y aislado, por eso trata de llenar su vida con objetos. Su personalidad puede ser depresiva con rasgos obsesivos. El egoísta se va quedando solo por elección, porque es incapaz de compartir nada.

El egoísta según Freud, o avaro, tiene un trauma en la etapa sádico anal. La fijación en esa etapa produce un modo de relación sadomasoquista y un apego desmedido por el dinero (símbolo de las heces) del cual no quiere desprenderse, por placer, recreando el mismo placer infantil que le producía la contención de las heces.

Un cuento para pensar "El Egoísta":

"-La única razón por la que vine es para contarles un cuento-, dijo el viejo al entrar a unos cuantos hombres que ocupaban una mesa en la taberna de ese oscuro pueblo perdido en las montañas. Hacía frío y aunque no era tarde, pocos se atrevían a salir por la copiosa nevada; y sólo la tenue luz de los faroles intentaba abrirse paso a través de la nieve, logrando apenas iluminar la calle. El recién llegado se acercó al fuego para calentar sus manos y se sentó frente a ellos sonriendo, mientras observaba con picardía las caras ansiosas de sus amigos que esperaban impacientes su relato. Había una vez un hombre muy egoísta que vivía en un pequeño pueblo. Se mantenía con una renta heredada y pasaba todos los días del año encerrado en su casa. En eso consistía la vida para él, en una continua sucesión de días con sus noches, durante la mayoría de las cuales le resultaba muy difícil conciliar el sueño. Le complacía contar su dinero a diario como un ritual, para guardarlo luego en una antigua caja con candado. Un día, se desató en esa región una gran tormenta que duró varios días. Grandes inundaciones asolaban esa comarca y mucha gente estaba en peligro de morir ahogada sin la posibilidad de que nadie la socorriera. Los servicios de salvamento resultaban insuficientes y la ayuda que podían brindar era escasa. El hombre egoísta, que vivía en la parte alta del pueblo, se pasaba largas horas mirando caer la lluvia a través del vidrio de una pequeña ventana, indiferente a los padecimientos de sus vecinos, mientras pensaba interiormente qué suerte tenía de vivir en ese lugar tan alto mientras otros infelices se estaban ahogando. Su egoísmo no consideraba la posibilidad de prestar ayuda y aplacaba su conciencia pensando que era muy difícil que alguien viniera a salvarlo a él si estuviera en peligro. Pero esa noche tuvo un sueño. Soñó que su casa había sido alcanzada por la correntiada y que él estaba a punto de hundirse en el agua. Había creído hasta ese momento que estaba preparado para enfrentar a la muerte, sin embargo en su sueño comenzó a gritar desesperadamente pidiendo ayuda. Se despertó gritando todavía, con la desesperación propia del que sabe que nadie lo oye ni acude para salvarlo. La lluvia había cesado y sólo se escuchaba el silencio, porque hasta los pájaros habían huido hacia otra parte. Se puso las botas y su gruesa capa de abrigo, y se presentó en la parroquia, donde se estaba organizando una campaña de ayuda a los damnificados".

¿Hasta qué punto no actuamos como el egoísta del cuento? sólo actuamos cuando creemos que quizá nos pase a nosotros lo mismo. Mientras tanto nos quedamos quietos y solo nos interesa nuestro mal. ¿Y el de los demás? Quizás si aprendemos a no ser egoístas mejoraríamos mucho. El egoísmo suele verse más como un fenómeno del lado de los antivalores que del trastorno.

Decimos que el egoísta es indoloro, mezquino o miserable, pero nunca lo vemos como una posible patología; ¿acaso la gula no ha sido elevada (¿o devaluada?) al rango de "trastorno de la conducta alimentaría"?

Desde mi punto de vista, hay que considerarlo como una enfermedad del yo acaparador. Además de un acto de mala educación, es un atentado a los derechos humanos, una violación del principio de la reciprocidad, una conducta depredadora, o si quiere, un patrón antisocial.

A veces la avidez es tan arraigada, es tan visceral, tan destructiva, que para modificarla se requiere la intervención psicológica o psiquiátrica. No disculpo a los egoístas, sino afirmo que están aquejados de una enfermedad perversa. Un hombre violador o golpeador, además de recibir sanción moral, debe ser atendido clínicamente.

En un conocido diccionario, Egoísmo se define como; "Inmoderado y excesivo amor que uno tiene por si mismo y que le hace tender desmedidamente a su propio interés", sufre de egocentrismo: "Soy el centro del universo". El egocéntrico, inevitablemente, desconoce a todo interlocutor y destruye toda posibilidad de relación: "Sólo yo existo". El inmoderado y excesivo amor por si mismo hace referencia de la egolatría, lo que se conoce como mecanismo o culto al ego. El Ególatra desconoce la empatía. No posee la capacidad de amar porque el amor propio le demanda todo su potencial afectivo.

Siguiendo las premisas de la ética de la consideración, la asertividad bien entendida trata de equilibrar el yo autónomo (independiente) con el yo considerado (interpersonal). La combinación de ambos me permite comprometerme con la red social/afectiva a la cual pertenezco y sostener al mismo tiempo un territorio de reserva personal. Laín Entralgo se refiere al momento coafectivo de la relación interpersonal, determinado por dos aspectos afectivos fundamentales, sin los cuales no puede existir ninguna relación: (a) la compasión (padecer íntimamente con el otro sus vivencias penosas) y (b) la congratulación (gozar íntimamente con el otro las vivencias gozosas).

¿Qué es ser egoísta?: Es renunciar a la condición humana, a lo coafectivo, es desconocer que somos prolongaciones de los demás. Aunque a los egoístas no les guste, estamos conectados unos a otros por naturaleza, intercalados, apretados, casi abrazados, de tal manera que ignorar al prójimo es negarse a si mismo. La carencia de amor, la ausencia de empatía y la indiferencia acaparadora son formas de agresión encubierta, violencia enfermiza que merece, además de repudio, ayuda profesional. De no ser así, seríamos egoístas con los egoístas: una bola de nieve de enemistad aplastante.

jueves, 7 de enero de 2010

LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ


Había una vez un rey cuya riqueza y poder eran tan inmensos, como eran de inmensas su tristeza y desazón.

-Daré la mitad de mi reino a quien consiga ayudarme a sanar las angustias de mis tristes noches- dijo un día.

Quizás más interesados en el dinero que podían conseguir que en la salud del Rey, los consejeros de la corte decidieron ponerse en campaña y no detenerse hasta encontrar la cura para el sufrimiento real. Desde los confines de la tierra mandaron traer a los sabios más prestigiosos y a los magos más poderosos de entonces, para ayudarles a encontrar el remedio buscado.

Pero todo fue en vano, nadie sabía cómo curar al monarca.

Una tarde, finalmente, apareció un viejo sabio que les dijo: -si encontráis en el reino un hombre completamente feliz, podréis curar al rey. Tiene que ser alguien que se sienta completamente satisfecho, que nada le falte y que tenga acceso a todo lo que necesita.

-Cuando lo halléis- siguió el anciano -pedidle su camisa y traedla a palacio. Decidle al rey que duerma una noche entera vestido sólo con esa prenda. Os aseguro que a la mañana despertará curado.

Los consejeros se abocaron de lleno y con completa dedicación a la búsqueda de un hombre feliz, aunque ya sabían que la tarea no resultaría fácil.

En efecto, el hombre que era rico, estaba enfermo; el que gozaba de buena salud, era pobre. Aquel, rico y sano, se quejaba de su mujer y ésta, de sus hijos.

Todos los entrevistados coincidían en que algo les faltaba para ser totalmente felices aunque nunca se ponían de acuerdo en aquello que les faltaba.

Finalmente, una noche, muy tarde, un mensajero llegó al palacio. Habían encontrado al hombre tan interesantemente buscado. Se trataba de un humilde campesino que vivía al norte en la zona más árida del reino. Cuando el monarca fue informado del hallazgo se llenó de alegría e inmediatamente mandó que le trajeran la camisa de aquel hombre, a cambio de la cual deberían darle al campesino cualquier cosa que pidiera.

Los envidos se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para comprarle la camisa y, si era necesario –se decían- se la quitarían por la fuerza...

El rey tardó mucho en sanar de su tristeza. De hecho su mal se agravó bastante cuando de que el hombre más feliz de su reino, quizás el único totalmente feliz, era tan pobre, tan pobre... que no tenía ni siquiera una camisa.

Leon Tolstoi

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿QUÉ SUCEDE CON LAS ALMAS QUE LLEGAN A SU ESTADO PURO?


Un alma en evolución cuando por fin alcanza su pureza se libera uniéndose a las energías del cosmos, quizás en niveles muy superiores que ni siquiera podemos imaginar.

Pero el cuento no termina allí. Cuando se alcanza ese perfecto estado de conciencia, el tiempo pasa y pasa en una medida-tiempo inimaginable, y luego esas energías super inteligentes deciden volver a densificarse para comenzar el ciclo, experimentando con ello la ignorancia, es decir olvidan lo que son, hasta que nuevamente vuelven a develarse los secretos. Eso sucede desde la eternidad hasta la eternidad.

El universo o Dios, según como lo quiera llamar cada persona, no están apurados... Tiene todo el tiempo suficiente para experimentarse de todas las formas y nombres posibles.

Particularmente tengo la sospecha, que la Tierra ha sido parcialmente destruida una infinidad de veces junto a poblaciones y a sus respectivos habitantes.

Cuando entendemos que las energías que conforman nuestra esencia o nuestra alma en evolución son nuestra responsabilidad, ellas deben encarnar todas las veces que sean necesarias hasta alcanzar su equilibrio o su pureza y así liberarse.

Todos debemos tener muy presente que la forma en que la usemos es nuestra responsabilidad. De eso nadie se salva. Nuestras energías no las podemos dejar por ahí botadas o no podemos creer que se desparramaron por el ambiente y ya.

Eso no es Justicia Divina ni es algo inteligente ni tiene lógica.

Entonces, en el caso de tu esencia por ejemplo, cuando ya has alcanzado cierta pureza y viviendo en el mundo en que vivimos en la actualidad, imagina que a uno de los gobernantes de cualquier país del mundo se le ocurra explotar una “bomba nuclear”, y que el gobernante que supuestamente funge como el enemigo lance otra.

Puede que todas las ciudades y pueblos desaparezcan, quizás todos moriríamos por tal irresponsabilidad. Debemos recordar que lo que en realidad muere es el cuerpo. El alma en evolución no.

Al ocurrir ese supuesto fin del mundo, la Tierra con esa paciencia infinita que la caracteriza vuelve a “sanarse”. Para que esto ocurra, tendrían que pasar miles de años.

Esas almas que no lograron su equilibrio, permanecen suspendidas en los diferentes niveles de conciencia o evolución que hayan alcanzado, y estarán así hasta que tengan la oportunidad de ser atraídas para ocupar un nuevo cuerpo según ciertas situaciones necesarias para continuar.

Cuando nace un cuerpo, dicho cuerpo es como si la succionara al salir de la matriz. La succiona porque es de él, y ella, es la que le dará vida y movimiento.

Imagínate todas las almas que se encuentran esperando, suspendidas en algún lugar.

Para no ir muy lejos ni fantasear mucho, imagina esas que estuvieron en la Atlántida o en Lemurias.

Algunas de ellas, en la actualidad pueden comunicarse con los actuales pobladores. Al ser almas muy evolucionadas, muchos puede que las llamen maestros, ángeles, o a lo mejor extraterrestres.

Esas almas no han podido dar muchas explicaciones, porque nosotros no estamos en la capacidad de entender ese nivel energético en cuanto a vibración de sabiduría e inteligencia se refiere.

Ellas están esperando, con toda su paciencia, que nosotros por fin entendamos que tenemos que amarnos, respetarnos y ayudarnos mutuamente. Están esperando que por fin entendamos que somos UNO.

Su continuidad evolutiva, depende de la evolución de nosotros.

Ellas deben esperar a que las almas o esencias de sus “futuros padres”, evolucionen para poder entonces lograr su nacimiento en el cuerpo perfecto para continuar.

Adivina quiénes posiblemente son los niños cristal o los autistas o los savat.

Adivina el por qué pareciera que se ausentaran de sus cuerpos.

Como en su esencia no tienen energías densas de memorias de vidas pasadas similares a las nuestras, les cuesta un poco comunicarse con nosotros. Puede que quizás tengan memorias de otros niveles o de otras formas de vida que ellas no logran entender.

A lo mejor ya habían desarrollado otras formas de comunicación, o quizás ya habían desarrollado un sexto sentido o se comunicaban por telepatía.

Por otra parte y continuando con la forma en que evolucionan las energías, también puede ocurrir un descenso energético voluntario.

Para poder entender y encontrarle lógica, debemos comprender que la energía universal tiene un espectro y una jerarquía de pureza vibratoria que no debe declinar para no quebrantar el orden cósmico y la armonía predominante en el universo. Es esa la razón por la cual cada ser, cada organismo o ente se encuentra en el espectro vibratorio que le es afín. Es decir, la energía al vibrar en diferentes niveles lo hace según sea su grado de dispersión, así como su constitución, su estructuración, sus combinaciones, su frecuencia y su contextura. En tal sentido, sólo cuando la “Armonía Energética” o el “Deber Ser Universal” se encuentra en un grave peligro, de lógica que en alguno de los niveles más bajos, energías evolucionadas que ya han ascendido o energías que se han liberado y que vibran en otras dimensiones o esferas, descienden voluntariamente a niveles inferiores para “intervenir y/o ayudar” en el proceso evolutivo de algún planeta, o lugar en el universo que así lo necesite.

Cada esencia debería cumplir una especie de “servicio” conforme sea su nivel, y en el caso de las ya evolucionadas ese servicio es voluntario y espontáneo, así como también pueden hacerlo según puedan ser sus “necesidades evolutivas o sus anhelos superiores”. En todo caso, el mayor y más elevado servicio de toda esencia es el ser portador de la perfecta pureza universal. Este tipo de energías, cuando deciden descender al nivel en que se encuentra el planeta Tierra, por ejemplo, sólo podrán hacerlo disminuyendo el nivel vibratorio, el cual no tan sólo debe estar acorde con las vibraciones del planeta sino también con el momento evolutivo que se esté experimentando. Para ello necesitará de un cuerpo que servirá de instrumento para irradiar el Ser o la Conciencia Perfecta en forma de pensamientos, palabras y acciones. Esta perfección energética nunca podrá ser usada para imponer y menos para hostigar.

En otras palabras, una esencia liberada para que pueda descender tendrá que buscar la manera de densificar sus energías para poder atraer y ocupar un cuerpo que le permita permanecer en el lugar donde debe prestar su "servicio", de no ser así, ellas saldrían inmediatamente "expulsadas", pues su pureza energética inherente no se lo permitiría. Para ello, las debe densificar tergiversándolas leve, voluntaria y concientemente a través de algunas acciones, o a través del contacto directo con las personas que le rodean, o impregnándose de energías que se encuentran en un estado más denso.

Cuando ocurre una tergiversación energética conciente y voluntaria, ese cúmulo de energías en servicio, también tendrá que permanecer en ese lugar “naciendo y muriendo” todas las veces que sean necesarias. Luego, y en la medida en que vaya cumpliendo con su “misión salvadora”, dicha tergiversación irá, poco a poco “corrigiéndose” para dejar el cuerpo que ocupa y así poder ser liberadas nuevamente al universo o a la dimensión a la cual pertenece.

Entonces, piensa, reflexiona, imagina y discierne sobre cuál es tu tarea y la tarea de todos en el mundo, siempre recordando que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma... Además, debes tener presente siempre que cada causa tiene su efecto y que el efecto se convierte en causa para continuar el ciclo.

Nada ocurre por casualidad, nada es fortuito y menos al azar.

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